jueves, 23 de septiembre de 2010

La parada


Ledesma Rangel Dario
Los mejores lugares
¿Por qué no hacer un manual para sobrevivir en un microbus?. Obviamente a muchas personas no les interesa tener una serie de pasos para moverse libremente en este folklórico medio de transporte. Ahora que tengo experiencia en el medio, puedo dar consejos sobre cómo mantenerte vivo en éste.
Es complicado entrar en ese rectángulo con llantas de perdición. Así que empecemos. Desde salir de tu casa tu actitud tiene que ser de seguridad, no tienes que demostrar piedad  (los demás no la tendrán). Ya que llegaste a la parada, tienes que observar muy bien a ver si llega tu camión, cuando esto suceda la mano derecha tiene que estar levantada a la altura de tu hombro, esta es la señal común para indicarle al educado conductor que se detenga con precaución para poder subir.
Ya arriba de éste debes pagar. Los precios varían dependiendo al lugar a donde vayas. Regularmente te cobran tres pesos o tres cincuenta. Después  de pagar, todos tus sentido deben de estar alerta a cualquier cosa. Cuida tus pertenencias, si alguien se te acerca mucho lo mejor es quitarte de ahí, puede ser que te quiera robar. Otra cuestión importante es agarrarse fuerte de los tubos, para no tambalear y estar en riesgo de caer.
Cuando estés en él hay dos situaciones: estar parado o sentado. En el primero de los casos, lo primordial es deslizarte por el tubo dando pequeños empujones y pidiendo permiso a las personas. Éstas no se enojaran si lo haces educadamente. Es importante llegar hasta atrás rápidamente, para que en el momento de bajar no tardes mucho tiempo.
Cuando hay lugares vacíos tienes que observar tu complexión y estatura. Los asientos cómodos son los que están atrás del conductor y también los del fondo. Si eres alto o un poco pasado de peso en estos lugares tu viaje será placentero.  Los colocados en la parte donde están las llantas son los peores,  pero si eres bajo, aquí, y en todos los asientos estarás cómodo.
Con el tiempo te harás un experto en los microbuses, aprenderás diferentes secretos para estar ahí. Pero si eres inexperto, estos pasos te van a servir para empezar a viajar en pesero. Recuerda, tu seguridad es primero, es lo más importante que debes cuidar. 

viernes, 17 de septiembre de 2010

Amor Chiquito


Ledesma Rangel Dario
No fue un amor chiquito.
No niego que antes de ella haya tenido amores chiquitos, pero éste fue de verdad grande. Anteriormente de que sucediera esto, mis ideas sobre ese sentimiento llamado amor eran prácticamente nefastas. Tal vez porque los engaños en mi vida amorosa estaban a la orden del día. Con esos problemas ya no te quedan fuerzas para poder intentar algo con alguna otra mujer, pero llegó ella a salvar mi corazón.
Parecía algo mágico, como si el destino estuviera guiándonos por el mismo camino hasta encontrarnos. En esos momentos sentía que caminaba como un muerto en la carretera de la soledad, si nadie a lado, sin nadie con quien convivir. Pero llegó ese maravilloso día, me dirigía a una reunión de ex alumnos de mi secundaria. Todo indicaba que la famosa charla de amigos sería aburrida.
Es difícil escribir esto, pero no creía que iba a pasar algo tan hermoso como lo que pasó. Llegue a la reunión, como la persona educada que soy salude a todos mis compañeros cortésmente. Lo sé, me gusta platicar mucho, pero en ese momento mis ojos se clavaron en el reloj, quería que las manecillas llegarán a la hora en donde yo daría las gracias y me retiraría.
Cuando la situación no podía estar peor llego ella, discretamente todos voltearon a verla, su cabello dorado ondeaba sobre su cabeza, y sus ojos verdes observaban todo lo que podían, no le tome mucha importancia es este hecho, al fin, pensaba que nada extraordinario pasaría. Saludó a todos y tranquilamente se sentó a mi lado.
            Intercambie algunas palabras con ella, mi cuerpo se reconfortaba, mi alma se llenaba de vida, como si un ser angelical me bañara con su pureza. De pronto toda esa desesperación cambio por felicidad. Las manecillas corrían rápidamente y el miedo al momento de la despedida inundaba mi mente. Nunca había sentido una platica tan reconfortante como esa, parecía como si ya nos hubiéramos visto en un lugar, como si nos conociéramos de años atrás.
            Pasaron los días después del holocausto sentimental que sentí. Gracias a los medios electrónicos y a la tecnología,  pactamos diferentes citas. Por primera vez en mi vida la retroalimentación del lenguaje se sentía deliciosa, disfrutaba su compañía, su ser y su cuerpo. Tratábamos de averiguar todo sobre cada uno.
Me perdía en la inmensidad de su alma y de su mente, en cada beso nos fundíamos hasta llegar a completar un solo ser. Y así transcurrió un buen tiempo, me dejó entrar en su mundo y yo en el mío, estaba tan apegado a ella y ella de mi que a veces me daba miedo pensar en una separación, pero desgraciadamente sucedió.
Como pasa en todos los ciclos de la vida, todo lo que tiene un principio, algún día, tarde o temprano, llegará a su fin. Y dicho y hecho por diferentes problemas ajenos a los dos la separación fue inevitable. Sin embargo nunca olvidare todo lo que aprendí, todo lo que pase a su lado, el tiempo que, fácilmente lo hubiera ocupado en otras cosas pero que pase con ella. Gracias por ser mi primer amor.