Ledesma Rangel Dario
No fue un amor chiquito.
No niego que antes de ella haya tenido amores chiquitos, pero éste fue de verdad grande. Anteriormente de que sucediera esto, mis ideas sobre ese sentimiento llamado amor eran prácticamente nefastas. Tal vez porque los engaños en mi vida amorosa estaban a la orden del día. Con esos problemas ya no te quedan fuerzas para poder intentar algo con alguna otra mujer, pero llegó ella a salvar mi corazón.
Parecía algo mágico, como si el destino estuviera guiándonos por el mismo camino hasta encontrarnos. En esos momentos sentía que caminaba como un muerto en la carretera de la soledad, si nadie a lado, sin nadie con quien convivir. Pero llegó ese maravilloso día, me dirigía a una reunión de ex alumnos de mi secundaria. Todo indicaba que la famosa charla de amigos sería aburrida.
Es difícil escribir esto, pero no creía que iba a pasar algo tan hermoso como lo que pasó. Llegue a la reunión, como la persona educada que soy salude a todos mis compañeros cortésmente. Lo sé, me gusta platicar mucho, pero en ese momento mis ojos se clavaron en el reloj, quería que las manecillas llegarán a la hora en donde yo daría las gracias y me retiraría.
Cuando la situación no podía estar peor llego ella, discretamente todos voltearon a verla, su cabello dorado ondeaba sobre su cabeza, y sus ojos verdes observaban todo lo que podían, no le tome mucha importancia es este hecho, al fin, pensaba que nada extraordinario pasaría. Saludó a todos y tranquilamente se sentó a mi lado.
Intercambie algunas palabras con ella, mi cuerpo se reconfortaba, mi alma se llenaba de vida, como si un ser angelical me bañara con su pureza. De pronto toda esa desesperación cambio por felicidad. Las manecillas corrían rápidamente y el miedo al momento de la despedida inundaba mi mente. Nunca había sentido una platica tan reconfortante como esa, parecía como si ya nos hubiéramos visto en un lugar, como si nos conociéramos de años atrás.
Pasaron los días después del holocausto sentimental que sentí. Gracias a los medios electrónicos y a la tecnología, pactamos diferentes citas. Por primera vez en mi vida la retroalimentación del lenguaje se sentía deliciosa, disfrutaba su compañía, su ser y su cuerpo. Tratábamos de averiguar todo sobre cada uno.
Me perdía en la inmensidad de su alma y de su mente, en cada beso nos fundíamos hasta llegar a completar un solo ser. Y así transcurrió un buen tiempo, me dejó entrar en su mundo y yo en el mío, estaba tan apegado a ella y ella de mi que a veces me daba miedo pensar en una separación, pero desgraciadamente sucedió.
Como pasa en todos los ciclos de la vida, todo lo que tiene un principio, algún día, tarde o temprano, llegará a su fin. Y dicho y hecho por diferentes problemas ajenos a los dos la separación fue inevitable. Sin embargo nunca olvidare todo lo que aprendí, todo lo que pase a su lado, el tiempo que, fácilmente lo hubiera ocupado en otras cosas pero que pase con ella. Gracias por ser mi primer amor.
Muy bien, amigo. He notado un gran avance en cuanto a tus escritos. Sigue así, vas mejorando muchisimo.
ResponderEliminarbye
hay que darle mas publicidad a tu blog wey
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