Droga
Por Dario Ledesma Rangel
Desde el principio de los tiempos el hombre siempre ha querido cambiar el estado de la naturaleza y de su propia consciencia. Ese deseo de modificar su estado mental lo llevó a usar las propiedades buenas y malas de su entorno. Para tratar de aliviar un malestar o sentirse mejor. Esto se logra por medio de la droga.
La palabra droga se utiliza actualmente para referirse a “aquellas sustancias psicoactivas que tienen un efecto nocivo para el sujeto “[1]. Es fácil predecir que al introducir una sustancia ajena a la naturaleza del cuerpo humano va a tener efectos contraproducentes.
Sabemos que este efecto toxico de la droga al cuerpo tendrá una modificación a la estructura y funciones del organismo. Sin embargo, se habla de un cambio del estado natural pero, no siempre es malo para éste, podemos hablar de una satisfacción que se da al introducir dicha sustancia.
La droga puede ser “ un medicamento depresor o estimulante”[2] . El crear un medicamento para sanar o sedar a sido, desde hace mucho tiempo, uno de los mayores retos para el intelecto humano. Al mejorar las tecnologías el avance de las drogas ha ido progresando significativamente. Hoy en día podemos encontrar gran variedad de éstas.
Esta sustancia que en la mayoría de los casos es psicoactiva puede “generar alteraciones del comportamiento y procesos de dependencia”[3]. Al alterar constantemente nuestro estado psíquico, el cuerpo va necesitando esa sustancia para poder estar bien. Cuando se introduce constantemente se crea una drogodependencia física y mental en el ser humano.
Hay que saber la diferencia entre dependencia física y mental. Cuando la droga se deja de tomar después de haberse consumido por mucho tiempo, la mente del humano se hace vulnerable al deseo y a la desesperación de volverla a probarla. Aparte de generarse esta desesperación, la sustancia crea un desequilibrio biológico en el organismo. La droga se hace común y cotidiana.
A los dos aspectos mencionados en el párrafo anterior se les conoce en conjunto como adicción. La adicción es el resultado de la interacción de un organismo a una droga, caracterizado por su uso continuo con el fin de experimentar sus efectos. Cuando consumimos perpetuamente la sustancia se crea un habito irreparable en el organismo vivo, nos hace querer más y más y en mayores cantidades.
Recordemos que las drogas pueden ser desde medicinas, café, el cigarro, hasta la heroína y la cocaína. Todas estas sustancias tienen efecto adictivo, pues generan una ansiedad cuando no están al alcance de los adictos. Después de adquirir la adicción a cualquier sustancia estimulante el organismo está encadenado a esta droga, y es muy difícil liberarse de ella.
Cuando está la sustancia dentro del cuerpo “puede vencerle provocando grandes cambios orgánico y anímicos”[4]. Queda muy claro que la droga es ajena al cuerpo, por lo tanto, todo lo que este fuera de nuestra naturaleza modificará parcialmente nuestros sentidos.
Envenenar el cuerpo es envenenar el alma. “un poco de veneno de cuando en cuando les produce sueños agradables ”[5] . En el mundo la mayoría de las personas son adictas a algún químico. Es evidente que lo toman porque les otorga un placer psíquico y físico. La vida humana está fielmente ligada al mundo de las drogas, pues siempre caminan de la mano.
Las drogas siempre constituyen un “potencial veneno y un potencial remedio”[6] esto tiene un efecto inverso. Por una parte el cuerpo se reconforta sintiendo los efectos relajantes de los químicos, pero por otro lado lo daña. Los riesgos que se corren de ser adictos son inminentes.
Es difícil determinar si una droga es buena o mala. Es importante saber el tipo de droga y los efectos que ésta producen. También las drogas medicas crean adicción en sus pacientes, pero siempre se deben de tomar con medida. Por último basta mencionar que cada uno es libre de sus actos y puede introducir en su cuerpo cualquier sustancia que desee.
No hay comentarios:
Publicar un comentario