No hay nadie en las esquinas oscuras del melancólico cuarto
Se van las centellas de poca luz que entran por la venta puesta enfrente de mí
Desde luego no sé si esa bombilla fuera de mi espacio alumbra a mi corazón o sólo prende por inercia
¡Estoy harto de no saber cuál es el propósito Real. . . O . . . ¿FICTICIO?! A veces parece que se larga y se va, y se va, y se va para siempre: desaparece.
Encuentro un rincón alejado de la ventana.
Mi desesperación por verte se vuelca como una ola a la arena, dispersa su gran fuerza a cada minúsculo grano de soledad, pues aunque quiera ya, tu imagen siempre estará pintada, simple.
Es irremediable tratar, es fatal hablar, tanto así no tiene caso, nada, pues parece que a ti, amor, nada. . . ¡NADA!
De nuevo me paro en la ventana, de nuevo no te veo
D. L. R.
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