miércoles, 4 de enero de 2012

Adelanto de una historia que, quizás, no deba de ser contada

Esbozo del pensamiento de Lázaro y Lila. Una horrorosa unión



"Un lapso no contado pero que surge. Quizás, en otros árboles del mismo universo boscoso fluya la verdadera existencia de Lila y Lázaro. Quizás, lo que no se debió de contar fue aquella trágica relación y, quizás, lo que se debió decir fue otra historia, tal vez antes o después del suceso ocurrido..." """" Fragmento """"
Darío Ledesma

lunes, 27 de junio de 2011

Nada de mí. Nada de ti. Nada de poesía.

No hay nadie en las esquinas oscuras del melancólico cuarto


Se van las centellas de poca luz que entran por la venta puesta enfrente de mí


Desde luego no sé si esa bombilla fuera de mi espacio alumbra a mi corazón o sólo prende por inercia


¡Estoy harto de no saber cuál es el propósito Real. . . O . . . ¿FICTICIO?! A veces parece que se larga y se va, y se va, y se va para siempre: desaparece.


Encuentro un rincón alejado de la ventana.


Mi desesperación por verte se vuelca como una ola a la arena, dispersa su gran fuerza a cada minúsculo grano de soledad, pues aunque quiera ya, tu imagen siempre estará pintada, simple.


Es irremediable tratar, es fatal hablar, tanto así no tiene caso, nada, pues parece que a ti, amor, nada. . . ¡NADA!


De nuevo me paro en la ventana, de nuevo no te veo


D. L. R.

jueves, 9 de junio de 2011

Sin dormir


 

La respuesta al cielo


 

De nuevo me encuentro aquí, en mi escritorio tratando de olvidarte

Escribo una historia de desamor para poder dejarte

La convención dicta lo siguiente:

Ella será feliz y el será lastimado

Pero ¡al diablo lo que digan!

Pues es notorio que dos entes se lastiman.

La mujer que hice fue tal cual Eva en la biblia

Una compañera para el hombre solo

Y no es que sentencia la existencia del hombre con la soledad del cielo

Porque tal perfección existe en él desde que está ahí

Recuerdo cuando las indecisas nubes pasajeras osan ensuciar su estela brillante

No saben qué hacer, si quedarse, irse

No pertenecen, no encajan

Necesitan el estado uniforme, nublado o limpio

Yo no quiero ser una de esas nubes, la cual es indecisa en resolver problemas

Yo quiero ser el cielo azul y darte todo

Nada a medias

Ese es el secreto del cielo

Donde las nubes no existen, las manchas desaparecen

Quiero ser un cielo uniforme para ti, vida mía

Gris o dorado, pero completamente lleno

Sin dejar migajas

Me entregaré completamente a ti

Sin medidas ni etiquetas

Como el sol que cae sobre el hombre

Así caeré sobre ti

Fuerte y con decisión

Darío Ledesma

sábado, 7 de mayo de 2011

El hombre es mudo

Se recostó con un tremendo dolor en el estómago, sin dar razón a sus malestares habló para pedir agua y un poco de pan. Lázaro ya era un viejo, los tiempos en los que corría como una libre habían acabado, no era lo mismo. Su hijo pedro tenía dos hijos, su esposa Sofía había muerto, y la vida seguía, sin detenerse, él pensaba en lo único y en lo insignificante, en lo lento y en lo efímero, en la muerte y en la vida, en realidad no quería meditar de nada, ya estaba harto. "¡Dios! Si es cierto que existe, contesta a mi llamado" Nadie respondía a los gritos de Lázaro, ni Pedro se atrevía a decirle algo. Mientras la incertidumbre rodeaba el cuarto, afuera, en el pueblo, las personas hablaban del pobre Lázaro, de lo bonita que fue su vida, de sus trabajos. Sin embargo, había quienes no les importaba, simplemente es otro hombre que iba a morir.

"¡Dios! Ayúdame por favor, no me dejes caer solo" y de nuevo nadie contesto. Lázaro reposó su último respiro, lo guardó para el final, para poder decirle a ese Dios, al cual perecía ser que no le importaba nadie ni nada, sus condolencias por su soledad, porque él quiere ser como Lázaro, quiere sentir ese dolor, y necesita dejar de escuchar las voces de los moribundos. Prefiere tirarlo, estrujarlo, olvidarse de su deber como Dios, si él no se preocupa porque se debería de preocupar Lázaro. Vio por última vez su cuarto, la foto de su esposa en el mueble de siempre, la lámpara de petróleo a media luz, y su hijo, quien era su bien más querido. Respiró su alma y salió de su cuerpo, sin nadie que la recogiera sin un Dios que viniera por ella.

martes, 22 de marzo de 2011

Reflexión de mis pesares

Ahora ya nada vale. Parece ser que vivimos en una sociedad desigual, la cual parece ser aparentemente igual por la globalización. Utilizamos la misma rapa, adoptamos los prejuicios y juicios de otros países, la manera de hablar, la manera de existir. Ahora ya no hay identidad, somos muñecos creados por la publicidad, siguiendo siempre al objeto o sujeto deseado, incluso aquellos, que parecen ser diferentes, son totalmente iguales a una esfera social.

Todo tiene una razón de ser, las cosas por lógica natural cambian (nacemos, nos reproducimos, morimos), siempre morimos, eso hay que entender para comprender nuestro devenir bajo el sol, en realidad sólo somos paseantes en el mundo, estamos un momento y después, así como llegamos, nos vamos. Entonces no hay que perder tiempo de consumo, o así nos pinta el sistema económico, y no necesariamente es una crítica, es un punto de vista con base en lo que sucede y sucedió.

Originalmente creado para la liberación, para truncar trabes, para que una persona, quien tiene poder adquisitivo, pueda invertir en el mercado. Primero fue local, posteriormente, nadie se imaginó el rompimiento de fronteras, de la noche a la mañana, todos éramos una gran aldea global como dice McLuhan. Basta con tocar un botón o dar un clic para saber de los acontecimientos más importantes de cualquier lugar del planeta, así de fácil se ha vuelto todo.

Los avances tecnológicos inundaron el tiempo y la mente humana, el proceso filosófico se dejó a un lado, ya de qué sirve pensar sobre algo abstracto, ahora tenemos herramientas complejas, ya no vele la pena pensar. Todo está dado, este mismo blog es producto del cambio, ya no necesito una hoja de papel, con una máquina es suficiente. Pero el dilema de mi reflexión es ¿qué pasa con nosotros? Es humano pasar frente a una máquina la mitad del día, todo cambia; es lo único que puedo dar objetivamente, todo cambia, incluso nuestro pensamiento.


 

    

domingo, 21 de noviembre de 2010

La delicia de ser gris


Ledesma Rangel Dario
El río de la soledad
I
A muchas personas no les importa la existencia de la rocas.  Será por la inactividad que ellas emiten de su propio ser. Sólo están ahí quietas, sin hacer nada. Pero para mí es diferente. Las piedras tienen una larga historia en el tiempo. Han visto pasar grandes acontecimientos del ser humano. Y dejando de lado su valor físico, es evidente que las rocas poseen un gran parecido con los hombres, y sobre todo nosotros debemos de aprender muchas cosas sobre ellas. De igual manera recorren su vida como un largo río, donde poco a poco se van disolviendo.
Antes de entrar de lleno en la importancia de las piedras, tengo que recalcar algo muy importante. Nuestro planeta es una roca gigante. Desde el suelo que pisamos, la casa en donde vivimos, hasta nuestra escuela están echas de rocas en sus cimientos. La mayoría de las cosas que nos rodean son piedras. Desgraciadamente este sentimiento de cuidado al mundo natural se ha perdido por completo. Las piedras ya no nos interesan en lo absoluto.
A partir de la aparición del hombre, las rocas han tenido un papel fundamental en su desarrollo. Cuando surgió el planeta nacieron las piedras. Éstas están echas de minerales que poco a poco se concentran en la tierra. “La roca es un material natural del que está hecho la corteza terrestre y algunos cuerpos planetarios”[1]. Su cuerpo es muy duro y resistente. Sin las piedras las civilizaciones más importantes de la historia no se hubieran podido completar y su existencia sería nula.
Como ha trascurrido el tiempo, la gente ha visto el poder que tienen las rocas. Desde crear tipos de monumentos, hasta utilizarlas como armas de guerra. La roca crea protección pero de igual manera la destrucción está en su esencia. Esta paradoja nos hace ver su belleza. Por un lado crea refugios, casas, familias. Por otro, introduce muerte, miedo y desesperanza.
Y así ha sido a partir de nuestra concepción hasta nuestros días. La roca sigue siendo un importante material de construcción. Las pequeñas piezas minerales han formado a la raza humana. Sin ellas la posibilidad de la vida sería imposible ya que todo a nuestro alrededor es confeccionado con piedras.
El medio donde nos desarrollamos es duro. El planeta es roca. Claro que la piedra no se toma por lo que ha ayudado a la humanidad, sino como un artefacto que existe. Una maniobra que hace la naturaleza para nada. Y ahora las personas sólo ven por sus propios intereses, y no buscan el sentido de su estancia en el orbe. Mucho menos se detienen a ver con detenimiento la fortaleza de las piedras.
II
La mente de la gente se ha hecho como una roca. La ideología de cooperación inculcada biológicamente al cerebro se disuelve a cada instante. Somos tan parecidos a las piedras, llenos de soledad, grises, sin nada en que creer, dejando de lado los sueños para caer en la incesante rutina de despertar, comer y dormir. Así se ha vuelto la mente humana, como una roca.
Las piedras se funden con su propia  aislamiento. “El secreto de una buena vejez no es otra cosa que un pacto honrado con la soledad”[2]. Las rocas están ahí. Cuando nacimos ellas ya vivían entre nosotros. Su experiencia las hace ser mucho más sabias. Uno camina por el mundo sin voltear a verlas, pero, quizás, ellas sólo viven para vernos.
La información que yace dentro de sus duras entrañas es inmensa. Tantas guerras y catástrofes que han vivido. Todo está ahí, dentro de su majestuosa complejidad. Pero ellas no pueden comunicar ni expresar ideas ni hechos. Es lo que nos separa de todos los demás seres y cosas. Nosotros podemos hablar. Expresar sentimientos y necesidades. Lo único que nos une con los minerales es la soledad.
En numero somos tantos como las rocas. Deambulando sin rumbo. Con nuestras mentes grises y secas. Diacrónicamente hemos cambiado. Sólo caminamos y vemos los acontecimientos pasar. Caímos en un juego diabólico donde perdemos un cachito de tranquilidad a cada instante. Por eso ya no nos gusta pensar. Tratamos de hacerlo, pero nos cuesta trabajo decirlo. Es mejor quedarse callado y solo como una piedra.
Sin un espíritu. Tan parecidos a las miles de rocas que hay en un río. Recibiendo el agua. Acostados en el suelo, nada más inmóviles. Sin hacer algo que de verdad cambie nuestro sentido de las cosas. Solamente los minerales más viejos se van sedimentando. Transforman su estado natural, la corriente del río cambia su forma para fundirse con el agua para siempre, y así irse diluyendo para que brote una nueva roca
Tal vez si tuvimos una buena vida y una educación adecuada, podemos lograr crear seres mejores. Que no cometan los errores que nosotros realizamos en algún momento, y pensar en un planeta tierra mejor, donde el respeto a los demás y sobre todo a uno mismo sea la principal forma de vida. Sin dejar de lado a nuestra valiosa naturaleza.
Tenemos que ser como las rocas, duros y sabios. Para que después, cuando nuestra sabiduría se desmorones poco a poco por nuestra vejez hagamos mejores personas. Y que aunque nos veamos duros por dentro, nuestro corazón esté blando y suave como el pétalo de una rosa.
III
Las rocas representan todo lo que está a nuestro alrededor. Se impregnan de la energía del lugar donde están inmersas. Éstas “representan la vida y muerte, naturaleza y cultura, pasado y presente, construcción y reconstrucción”[3]. Las rocas son la historia de la humanidad, es el sello específico de nuestro planeta y de nuestra raza.
Cada piedra de un lugar diferente conserva la estructura, forma y colores de la parte donde reposa. Es lo mismos con las personas. Cada una tiene las costumbres del de donde vive. Por eso existen diferentes matices de rocas y de gentes. Sin la parte específica que nos caracteriza de los demás no seríamos nada.
Desafortunadamente somos demasiados seres tratando de sobrevivir. Lo peor de todo es que no dejamos nada bueno para el bienestar de las generaciones futuras. Las rocas sí lo hacen. Constantemente se renuevan. La mayoría del tiempo dejan algo nuevo, un aprendizaje, que posteriormente les servirá para el crecimiento de otros individuos.
Al contrario, todos los días en el planeta tierra (que es una gran roca) nacen más almas. Nuevas personas que ni siquiera se imaginan que les espera. Digo esto porque ya vivimos en un mundo lleno de suciedad y locura, un mundo donde sólo la soledad destaca de entre todos los sentimientos.
Es necesario revindicarnos como personas racionales. Sino lo hacemos rápidamente estamos en riesgo de ser el propio cáncer que nos desaparezca por completo. La solución (como ya lo mencione antes) está en ser como la piedra. Rígido, inteligente. Estar en el momento indicado en el tiempo adecuado, y sobre todo informar de los problemas que pasan todos los días.
Tenemos que dejar nuestros mejores sedimentos a las nuevas generaciones y dejar que el agua pura y cristalina de la honradez nos empape. Así, solamente desprendiéndonos de nuestro cuerpo carnal, y dejando que nuestros mejores valores fluyan por el río de la vida lograremos hacer mejores individuos y mejores sociedades. 


[2] García Márquez Gabriel, Cien años de soledad, Editorial Diana, México, D.F. 1986, 432 páginas
[3] Del Acebo Ibáñez Enrique, Meditaciones del post-sujeto. Espejos y encrucijadas, Edición Milena Caserola, Buenos Aires 2008, 124 páginas

martes, 26 de octubre de 2010

Reflexión sobre la droga


Droga
Por Dario Ledesma Rangel
Desde el principio de los tiempos el hombre siempre ha querido cambiar el estado de la naturaleza y de su propia consciencia. Ese deseo de modificar su estado mental lo llevó  a usar las propiedades buenas y malas de su entorno. Para tratar de aliviar un malestar o sentirse mejor. Esto se logra por medio de la droga.
La palabra droga se utiliza actualmente para referirse a “aquellas sustancias psicoactivas que tienen un efecto nocivo para el sujeto “[1]. Es fácil predecir que al introducir una sustancia ajena a la naturaleza del cuerpo humano va a tener efectos contraproducentes.
Sabemos que este efecto toxico de la droga al cuerpo tendrá una modificación a la estructura y funciones del organismo. Sin embargo, se habla de un cambio del estado natural pero,  no siempre es malo para éste, podemos hablar de una satisfacción que se da al introducir dicha sustancia.
La droga puede ser “ un medicamento depresor o estimulante”[2] . El crear un medicamento para sanar o sedar a sido, desde hace mucho tiempo, uno de los mayores retos para el intelecto humano. Al mejorar las tecnologías el avance de las drogas ha ido progresando significativamente. Hoy en día podemos encontrar gran variedad de éstas.
Esta sustancia que en la mayoría de los casos es psicoactiva puede “generar alteraciones del comportamiento y procesos de dependencia”[3]. Al alterar constantemente nuestro estado psíquico, el cuerpo va necesitando esa sustancia para poder estar bien. Cuando se introduce constantemente se crea una drogodependencia física y mental en el ser humano.
Hay que saber la  diferencia entre dependencia física y mental. Cuando la droga se deja de tomar después de haberse consumido por mucho tiempo, la mente del humano se hace vulnerable al deseo y a la desesperación de volverla a probarla. Aparte de generarse esta desesperación, la sustancia crea un desequilibrio biológico en el organismo. La droga se hace común y cotidiana.
A los dos aspectos mencionados en el párrafo anterior se les conoce en conjunto como adicción. La adicción es el resultado de la interacción de un organismo a una droga, caracterizado por su uso continuo con el fin de experimentar sus efectos. Cuando consumimos perpetuamente la sustancia se crea un habito irreparable en el organismo vivo, nos hace querer más y más y en mayores cantidades.
Recordemos que las drogas pueden ser desde medicinas, café, el cigarro, hasta la heroína y la cocaína. Todas estas sustancias tienen efecto adictivo, pues generan una ansiedad cuando no están al alcance de los adictos. Después de adquirir la adicción a cualquier sustancia estimulante el organismo está encadenado a esta droga, y es muy difícil liberarse de ella.
Cuando está la sustancia dentro del cuerpo “puede vencerle provocando grandes cambios orgánico y anímicos”[4]. Queda muy claro que la droga es ajena al cuerpo, por lo tanto, todo lo que este fuera de nuestra naturaleza modificará parcialmente nuestros sentidos.
Envenenar el cuerpo es envenenar el alma. “un poco de veneno de cuando en cuando les produce sueños agradables ”[5] . En el mundo la mayoría de las personas son adictas a algún químico.  Es evidente que lo toman porque les otorga un placer psíquico y físico. La vida humana está fielmente ligada al mundo de las drogas, pues siempre caminan de la mano.
Las drogas siempre constituyen un “potencial veneno y un potencial remedio”[6] esto tiene un efecto inverso. Por una parte el cuerpo se reconforta sintiendo los efectos relajantes de los químicos,  pero por otro lado lo daña. Los riesgos que se corren de ser adictos son inminentes.
Es difícil determinar si una droga es buena o mala. Es importante saber el tipo de droga y los efectos que ésta producen. También las drogas medicas crean adicción en sus pacientes, pero siempre se deben de tomar con medida. Por último basta mencionar que cada uno es libre de sus actos y puede introducir en su cuerpo cualquier sustancia que desee.











[1] Becoña Elisardo, Rodríguez Antonio y Salazar Isabel. Drogodependencias. Pág. 34
[2] Campos Ricardo. Fármacodependencia, drogas y algunos temas cercanos. Pág. 61
[3] Becoña, Elisardo y Salazar. Op. cit. Pág. 34
[4] Escohotado Antonio. Historia elemento de las drogas. Pág.9
[5] Nietzche Friedrich. Así habló Zaratustra. Pág. 20
[6] Escohotado Antonio. Aprendiendo de las drogas. Pág. 30